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Ayuntamiento de Collado Villalba

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Edad Contemporánea

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Edad Contemporánea

La Guerra de Independencia marca la entrada en el siglo XIX y supone un retroceso en la población villalbina, de este período convulso y azotado por continuas guerras nos queda como testigo las ruinas de un telégrafo óptico, ubicado en un monte conocido como “cerro del telégrafo” que basado en un sistemas de señales comunicaba, con un objeto puramente militar, la población de Irún con Madrid.

Torre del telégrafoEn la actualidad la Comunidad de Madrid estudia la posibilidad de su protección declarándola Bien de Interés Cultural.

En el siglo XIX durante la regencia de Maria Cristina y más concretamente por Real Decreto de 30 de noviembre 1833 (Gaceta de Madrid nº 154 de 3 de diciembre de 1833), se aprobó la división provincial de la península, propuesta por el político Javier de Burgos y se modificaron algunas divisiones territoriales, en el caso de Collado Villalba queda incluida definitivamente en la Provincia de Madrid.

Años más tarde en 1840 se produce la segregación del barrio de Alpedrete del Ayuntamiento de Collado Villalba a pesar de las trabas y peticiones realizadas en contra.

En 1848, según el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz, Collado Villalba pertenecía al partido judicial de Colmenar Viejo y a la diócesis de Toledo, contaba con 50 casas, incluido el ayuntamiento, la escuela y la cárcel.

El terreno era de mediana calidad y le atraviesa el río Guadarrama. Su producción estaba compuesta por trigo, centeno y cebada, mantiene el ganada lanar, cabrio y vacuno, cría de caza de conejos, liebres y perdices, pesca de barbos y algunas anguilas.

Explotación de las canteras de piedraEn cuanto a la industria y comercio cuenta con un molino harinero. Su población era de 84 vecinos y los límites territoriales eran al norte: Becerril de la Sierra, al este Morarzarzal, al sur Torrelodones y al oeste Guadarrama.

Por otra parte no podemos olvidar la construcción del ferrocarril que une la estación de Príncipe Pío en Madrid con la de El Escorial, línea que fue construida en el reinado de Isabel II por la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España y que tenía uno de sus apeaderos en Collado Villalba.

La línea de ferrocarril facilitó a comienzos de este siglo que muchos madrileños se desplazasen a los municipios de la sierra para escapar de los rigores del verano, lo que produjo un aumento considerable de la población de carácter temporal o flotante y comienza a edificarse no sólo en el centro urbano sino que se desarrollan los primeros barrios entorno a la estación.

En 1950 Villalba era todavía un centro rural (el 20% de la población activa trabajaba en la agricultura y la ganadería) Madrid y la periferia absorbían toda la emigración y el Escorial se constituía como centro comarcal, pero a partir de estos años Villalba comienza a tener un importante crecimiento de segunda residencia.

Podemos señalar varios factores que han influido sucesivamente en la transformación de Villalba que ha pasado en 30 años de ser un pueblo ganadero y agrícola a un centro de empleo y de servicios.

Explotación de las canteras de piedraEl impulso económico de la sociedad MADE (Material Auxiliar de Electrificaciones) y la posterior construcción de la autopista llevan a Villalba al primer puesto de población de la comarca, atrayendo al 33% del crecimiento de la población y del empleo, dedicado a la construcción, a la autopista, a la industria y a un sector de servicios aún poco especializado.

El Archivo Municipal conserva el proyecto de ampliación del edificio de los talleres de la sociedad M.A.D.E. que se solicita el 22 de mayo de 1942, así como el proyecto de construcción de un almacén en la fábrica de madera de la sociedad Belga de los Pinares del Paular de 1941, casa fundada en 1840 con talleres en Madrid, Rascafría y la Cabrera, cuyo topónimo dará lugar a la conocida plaza de Los Belgas.

La consolidación del empelo y la sustancial mejora de accesibilidad al Área Metropolitana de Madrid provoca un aumento de vivienda permanente, muy importante A las dos causas anteriores, iniciando ya la atracción de residentes y servicios, se superpone el fenómeno de la enorme inmigración que experimenta Madrid en los años 65 a 70.

Una gran cantidad de madrileños acude entonces a la nueva imagen que ofrece Collado Villalba, la posibilidad de comprar un apartamento económico como segunda vivienda que al cabo de algunos años se convierta en vivienda permanente, como así realmente ocurrió con las primeras urbanizaciones.

Nuria Sesmero Blas. Collado Villalba, 29 de enero de 2007.

Fotos para el recuerdo

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